欢欢 | Sting

Huanhuan | Sting

Conocí a Sting hace diez años, justo cuando acababa de abrir mi tienda. Recibí de él unas verduras fresquísimas, tan tiernas que al apretarlas soltaban agua, perfectas para ensalada. Venían en una cesta de bambú cubierta con una tela de algodón, ecológico y sencillo.

En ese momento todavía no sabía cómo aceptar amablemente la generosidad de un desconocido, así que le pregunté varias veces cuánto costaban las verduras. Sting insistió en que no necesitaba dinero, diciendo que lo mejor era que nosotros pudiéramos aprovecharlas.

En 2020 abrí mi taller de pan y publiqué un anuncio en mis redes sociales. Sting vino a comprar pan y me transfirió 200 yuanes para que yo organizara lo que quisiera. No estaba segura si realmente lo necesitaba o si simplemente quería apoyar a una amiga.

Le pregunté sobre sus preferencias de sabor y, después de preparar una lista con varios tipos de pan, al recibir sus repetidos “¡Gracias, gracias!” me sentí aún más inquieta, pensando que quizá no le gustaba el pan y solo quería ayudarme.

Más adelante, Sting volvió a comprar pan varias veces. Cada vez transfería directamente 200 yuanes y me decía que descontara lo que correspondía. Pero siempre me daba sus comentarios sobre el sabor, lo que finalmente me tranquilizó y me hizo confiar en que cuando decía "el pan está delicioso" lo decía de verdad.

Un año después de abrir el taller de pan, inauguré Huanque. Ese año breve me regaló la bondad de clientes desconocidos.

Sting es uno de esos recuerdos cálidos y amables. Gracias.

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